REJUVENECIMIENTO FACIAL
La Cirugía de Rejuvenecimiento Facial tiene como objetivo restaurar la apariencia
de juventud que una cara ha perdido con el paso de los años.
Es
de vital importancia recalcar que el resultado debe ser completamente NATURAL,
es decir, que no se note que ha sido operada.
La gran mayoría de pacientes acuden al cirujano con temor, ya que los
"resultados" que han visto no les satisfacen porque se nota la
cirugía (demasiado estiradas).
Ello es debido muchas veces a que las técnicas empleadas anteriormente no
corregían adecuadamente todos los defectos que causan la apariencia de
envejecimiento en una cara.
Cada paciente y cada cara deben ser estudiados detalladamente en profundidad.
Es muy recomendable acudir al cirujano con fotografías de distintas etapas de
la vida, que permitan apreciar la gradualidad de los cambios en una cara.
Las
nuevas técnicas de Cicatrices Mínimas, Endoscopia, Microcirugía y Láser
permiten ofrecer una gran naturalidad en los resultados, que se mantienen
durante largo tiempo.
CÓMO ENVEJECEMOS
Los
signos del envejecimiento son debidos a la pérdida de la elasticidad de la piel
y la caída de las estructuras subcutáneas, que modifican los volúmenes de la
cara, provocando un aspecto triste y cansado.
Existen diversos factores inter-relacionados que contribuyen e influyen en la aparición
de los signos de envejecimiento, como el hábito de fumar y o la exposición
continuada a los rayos solares y UVA, que producen una atrofia de las capas cutáneas;
los hábitos dietéticos y los procesos patológicos (largas enfermedades,
etc..) pueden producir absorción prematura de los depósitos grasos; o la
atrofia de los tejidos (óseo, muscular, subcutáneo y cutáneo) causada por la
acción del tiempo, junto con la forma intrínseca que tengan los huesos de la
cara, e influenciada por la acción continuada de la fuerza de la gravedad,
pueden tener como resultado una caída prematura de las estructuras faciales.
Deberemos estudiar e identificar cuáles son las posibles causas y los componentes anatómicos
afectados causantes de la alteración o problema, para poder establecer una
indicación quirúrgica que nos permita conseguir la mejora esperada.
Si tuviéramos que establecer la progresividad de cómo envejecemos, podríamos separar los
siguientes pasos o etapas, aunque en muchas ocasiones, estas etapas podrían
presentarse simultáneamente :
-
aparición de bolsas alrededor de los ojos y exceso de piel de los párpados
-
caída de la cola de la ceja
-
caída del deposito graso malar, que disminuye la proyección de los pómulos
y acentúa el surco nasogeniano (“rictus”)
-
caída de la grasa medio facial, que atenúa el reborde mandibular, y
acentúa los surcos de la comisura de la boca (líneas de marioneta)
-
laxitud del cuello, con aparición de bandas o cambio en el ángulo cervico-mental.
Además
de estas etapas, con el paso de los años, pueden aparecer otros signos de
envejecimiento que también pueden requerir tratamiento como son:
-
la aparición de arrugas alrededor de los labios
-
la atrofia del bermellón de los labios
-
el agrandamiento de la nariz o de los lóbulos de las orejas
-
el aumento de distancia entre la parte inferior de la nariz y el labio
superior
CARAS “OPERADAS”
Es muy importante tener en cuenta que unas cejas, unos párpados, unas mejillas o
un cuello forman parte de un “todo”, que es la cara, y al mismo tiempo, la
cara forma parte del cuerpo: si mejoramos la luminosidad de una mirada mediante
una blefaroplastia, pero el resto de la cara sigue presentado signos de
envejecimiento, o si eliminamos la “papada” mejorando el ángulo del cuello,
y no tratamos unas mejillas o unos párpados caídos, el resultado de la
intervención no será natural, y se notará que “está operada”.
Cuando percibimos que una cara “está operada”, es por que notamos un
“Estigma”: algo que no es natural o que esta fuera de lugar. La presencia de
Estigmas puede estar relacionada con una buena indicación y técnica quirúrgica, pero que durante el post-operatorio hayan aparecido
complicaciones (tabaco, hematoma,...), o bien pueden ser causados por una
deficiente indicación y/o técnica quirúrgica.
Los estigmas más frecuentes después de una cirugía facial son:
-
alteraciones de la líneas de implantación del pelo (desaparición del
pelo en la zona de las “patillas” por una deficiente planificación quirúrgica,
o por una alopecia post-op)
-
desplazamiento de los lóbulos de las orejas hacia delante y abajo
(excesiva tensión)
-
cicatrices evidentes delante o detrás de las orejas (excesiva tensión o
complicaciones post-op)
-
banda medio-facial (dirección del tensado en sentido horizontal, en
lugar de vertical)
-
banda mandibular, que se aprecia al bajar y girar la cabeza.
-
ojos redondos (scleral show)
-
asimetrías evidentes de la altura o forma de las cejas (diferente
tensado)
-
asimetrías de la cara
-
excesivo déficit de volumen en la zona de los pómulos (deficiente
indicación quirúrgica)
Una cara tiene 3 dimensiones, y para conseguir un rejuvenecimiento natural,
deberemos restablecer los volúmenes que el paso de los años ha cambiado; en
ocasiones, es de gran ayuda que la paciente aporte fotografías de su juventud
en las que se aprecie la conformación de su cara cuando tenía 20 ó 30 años.
Cada persona y cada cara son diferentes, por lo que cada enfoque de tratamiento será
diferente.
El objetivo del Cirujano deberá ser obtener siempre un resultado armonioso y
natural.
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO
Existen diferentes técnicas y filosofías en la cirugía de rejuvenecimiento, que deben
adaptarse a cada caso en particular, como son la técnicas en las que predomina
el estiramiento de la piel; las que se basan en la resituación de los depósitos
grasos con posterior readaptación de la piel; las que predomina el relleno de
estructuras atrofiadas por el envejecimiento; o las que van a actuar
directamente sobre las arrugas, disminuyéndolas
mediante alisamiento de la piel, atenuación de la actividad muscular o
simplemente relleno de la zona de la arruga o surco.
El
objetivo deberá ser resituar las estructuras y los volúmenes, consiguiendo un
aspecto de juventud, naturalidad y armonía.
A nivel general, en el caso de las arrugas (ej: periorbitarias o “patas de
gallo”) que son causadas por la atrofia cutánea y la acción continuada de la
musculatura de expresión facial, el tratamiento podría ir encaminado a paliar
la atrofia cutánea. En cambio, en el caso de los surcos (ej:
nasogeniano o “rictus”), que son causados por la flacidez cutánea y el
descolgamiento de las estructuras subcutáneas debido a la acción continuada de la fuerza de la gravedad, el tratamiento debería ir encaminado a eliminar la flacidez.
Una vez explorado el paciente, podremos efectuar un diagnóstico correcto, y será posible establecer una indicación para el tratamiento.
En cada una de los procedimientos existen diferentes opciones y
variaciones técnicas que nos permiten personalizar el tratamiento
al tipo o grado de deformidad, y actuar específicamente sobre la causa del
problema.
|